viernes, 17 de diciembre de 2010
Aquéllos que nos quieren mandar
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Que corra la voz
Hoy toca hacer publicidad. jueves, 9 de diciembre de 2010
RICOS Y SALVAJES
Si los escritores organizaran una huelga salvaje y abandonaran sus escritorios de súbito y sin más explicaciones, no pasaría absolutamente nada. La gente vuela, pero no lee, y aun si leyera, con lo que ya se ha escrito habría para ir tirando dos o tres eternidades. Lo mismo cabría decir de los periodistas, con alguna ligera variación: si dejaran de pronto, salvajemente, de contar lo que pasa, la gente se lo agradecería. El no saber ni enterarse de nada es, para muchos, la piedra angular de la felicidad, particularmente de la de los que no quieren que la gente sepa ni se entere de nada. Por lo demás, si los educadores se entregaran a una huelga salvaje éste mes, los niños apenas la notarían: entre pitos y flautas, esto es, puentes brutales, vacaciones alucinantes, catarros, lluvias, vientos y nieves, no les queda más allá de cinco o seis días de clase. Por esa senda de paupérrimo aprovechamiento del tiempo y de la única edad en que puede aprenderse algo, las criaturas se hincharán a volar en el futuro si los controladores les dejan, pero no abrirán un libro aunque les arranquen la piel a tiras.
No hace huelga quien quiere, sino quien puede, y, en general, sólo salen bien las de los ricos, que son los que pueden. Los bancos, por ejemplo, se pusieron de huelga salvaje crediticia y nadie les mandó la Acorazada Brunete, sino montañas de euritos frescos para acrecerles el ánimo decaído. La última huelga de pobres, en cambio, ya vimos cómo salió, de pena, y es que a los pobres sólo nos mueve la reivindicación de menudencias, el empleo, la dignidad del trabajo, el salario suficiente, y no las cosas de gran aparato de los ricos, como la codicia, el morro, el abuso o los privilegios.
Ni como escritor ni como periodista le valdría a uno de nada, en fin, ponerse de huelga salvaje. Ninguna muchedumbre airada iba a venir al despacho o a la redacción a increparnos, ni un mal sargento chusquero a amenazarnos con un buen paquete. Todo lo contrario.
martes, 7 de diciembre de 2010
El movimiento hacia un destino

Muchas historias comienzan con un “sí” o un “no”. Una esperanza puede transformarse en certeza por una afirmación, o transportarse sin piedad al interior de la persona por una simple negativa. Hay quien vive aguardando a que otro les comunique cuándo tienen que ponerse a caminar, y hay quien se atreve a montar en el tren que le llevará hasta su destino, a expensas de que un amor, un accidente o una enfermedad intenten hacerle bajar. Ellos son los valientes, convencidos de que ese destino que anunciaba la voz que advirtió de la llegada del tren, era el suyo.
martes, 30 de noviembre de 2010
Volver a mentir

Mentiría si dijera que me conformo. Además, necesito evolucionar, crecer, creer. Y me invento enfermedades inmerecedoras de ningún psicoanálisis, porque algún nombre tendremos que ponerle a esto, a este envidiar el pedazo de suelo en que se estarán posando ahora mismo tus pies, cuando amaneces a la vida y a mi mundo, y sé que lo haces para darme una excusa más para no matarme.
Ya no me sirven los ardides de antaño: nada me convence que no sea tu mano en mi espalda, mi boca en tus muslos, tu risa en mis mañanas. El resto es más que silencio, es dejar pasar los días, descontar horas, tejer minutos, volver de ese viaje a no sé dónde buscando motivos para regresar a ti.
Adoro este párvulo paso del tiempo, esta desesperación insensata, esta vuelta a las matemáticas básicas en las que prima el contar con manzanas, números enteros, la tabla de multiplicarnos, la del dos, la de los dos, donde cualquier operación es siempre inexacta si el resultado no eres tú o el infinito, que no es lo mismo pero es igual.
Volvería a mentir (haría cualquier cosa por) si te dijera que el café no me sabe a ti, que eres el pan y la sal, y el queso, carajo, y el vino y hasta la insípida ensalada. Mentiría, mataría, rezaría si tú fueras dios, si existiera algún absurdo motivo para que lo fueras. Pero sólo me postraría ante el altar que hemos querido diseñar para el placer: ya sabes, cualquier parte de la casa, o a tus pies, pero eso sí que lo sabes.
¿Acaso no fue la música la que nos puso esta maravillosa trampa en la que caímos desesperadamente? Permíteme arpegiar por tu columna, puntear por en tus senos, rasgas por entre tus nalgas, hacer un pizzicato en tu sexo. Bendita sinfonía tu cuerpo arqueándose en pleno orgasmo. Malditas las noches en que no disfruto el dulce pecado de tenerte.
Y sí, hace frío, mucho frío en esta condenada hora en la que sólo puedo tenerte en mis sueños, en la que tu espalda no besa mi pecho y mi aliento no siente el aroma de tu cuello que, inevitablemente, quedó mezclado al juntar nuestros sudores. Y no, esto no es vida sino un dejarse llevar hasta el momento exacto en que vuelvas a mirarme de frente y me vuelvas a convencer de que, en verdad, no nos hace falta ponerle nombre esta cosa que los demás llaman amor.martes, 23 de noviembre de 2010
Sigamos pensando en sexo

No estamos preparados para recibir información de verdad. No estamos preparados para valorar lo que tenemos ni escuchando los telediarios. Nuestras mentes son sensacionalistas, es muy difícil educarlas, y el periodismo no puede hacer su oficio si los oyentes no quieren escucharlo. Si oímos la radio no nos quedamos con la avalancha en el Festival de Agua de Camboya que ha terminado con la vida de más de 300 personas, ni con las trágicas muertes por cólera en Haití, ni con los nuevos mineros atrapados en China y Nueva Zelanda (cuando algo no es novedad, parece que ya no tiene importancia). Ya no nos afectan las alarmas de rescate de la Unión Europea a España, o la vemos demasiado lejos o ya estamos cansados de preocuparnos por el dinero, "aún nos queda para pagar el cubata, así que no puede ser tan grave", pensamos. También hoy, aunque ni la mitad de la mitad de la población lo sepa, ha muerto el tercer nazi más buscado mientras esperaba al juicio acusado de la muerte de 430.000 personas que, a mi parecer, debería haberlo hecho hace mucho tiempo. Seguro que tampoco nos ha llamado la atención que haya una nueva víctima de violencia de género, porque buáh eso no es nada nuevo, parece que da igual. Pero sin embargo, vaya revuelo se ha preparado porque una niña de 10 años haya dado a luz y toda su familia esté muy orgullosa..., o porque otra niña de 13 años esté en tratamiento psicológico desde que sus compañeros de clase han colgado en internet un vídeo en el que mantenía relaciones sexuales con un niño de 14 años; y también porque Susan (SuSantidad) haya pronunciado la palabra "preservativo" sin ánimo de criticarlo... ¡Ahora si eres puta lo puedes usar! (o sea, que según ellos, si yo los uso... ¿soy una puta?).
Lo que está claro es ha llegado un momento en que nuestras mentes sólo -perdón, pero yo aunque la RAE lo haya cambiado sigo poniendo tildes- saben (y parece que quieren) captar lo que tiene que ver con el sexo. Y por supuesto no queremos (ni parece que sabemos) captar desgracias como las citadas al principio de este texto, porque no, preferimos resguardarnos, al fin y al cabo hay muy pocas posibilidades de que nosotros estemos en Camboya y se produzco una avalancha, o jamás permitiremos que acabemos como víctimas de violencia de género, o no tendremos que tratar con ningún nazi, ¿no? ¿De verdad creéis que no hay ninguna posibilidad? Dejadlo, mejor no lo penséis, mejor sigamos pensando en sexo.
viernes, 19 de noviembre de 2010
Tiempo de cambios.

¿No os ha pasado que os levantáis un día y os parece que habéis tocado techo? ¿Qué estáis bloqueados? ¿Qué habéis llegado a un tope y de ahí no podéis pasar a ningún lado?