
Este es Adrián, 7 años, posee una vida por delante y unos padres que le cuidan. Su sueño es crecer y poder dirigir un zoológico. Aquí se le ve una sonrisa, aunque tímida, adorable. Sus ojos son expresivos y su carita preciosa.



Nadie, y he dicho NADIE tiene derecho a contar con los dedos los kilos de madurez de los que está compuesto el cuerpo de otra persona. La madurez se consigue día a día con tus propias experiencias, tus aventuras, tus vivencias y tus pensamientos. Para cada uno significa una cosa diferente, y por tanto, se refleja de distinta forma en cada persona. La va formando uno mismo, poco a poco, y por eso, sólo él sabe cómo de maduro es. Nadie puede venir a decirte cuántos caminos te faltan para que realmente seas una persona completamente madura. Yo soy de las que pienso que la madurez realmente tiene que ver con cómo te sientes, no con cómo te ve el resto. No está definida por una actitud, ni por unos pensamientos, ni por una foto estúpida en tuenti. La madurez de quien se siente bien consigo mismo y lucha por sus ideas pesa muchísimo más que la de aquel que tiene una pareja formal, está casado, ve Intereconomía o presume de no haber fallado nunca a un amigo.


¿Y qué va a decir esta estúpida ahora del calor? Que ahora mismo está presente, y todo el mundo lo estamos sufriendo; y sí, se sufre. El calor nunca se disfruta: no te deja dormir, te impide salir a gusto a la calle, y te obliga a trasladar las camisetas negras hacia el fondo del armario. Sólo sirve para eso, y para bañarse en la piscina, que para el caso, ahí está la ducha, todos los días del año. ¿Aunque de verdad se sufre siempre? Por ahí dicen que hay otro tipo de calor, ese que hace que arda el colchón y que se nos incendie el cuerpo. Ese… ese sí que se disfruta, supongo. De todas formas, si queréis saber lo que es calor de verdad poneos la BATAMANTA. Mucho canchondeo, sí, sí; pero existe, y yo tengo foto con ella. Es como hacerse una foto con un billete de 500 euros, una tontería, pero solo unos pocos tontos la tienen.
