Cuando una vez me dijeron que estaba loca, acepté el dictamen sin protestar: fue ésa la primera vez en la vida que se hizo justicia conmigo. Que nadie venga ahora a reclamarme cordura; mi cordura es mía y no pienso compartirla con nadie.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Crecer entre algodones


Este es Adrián, 7 años, posee una vida por delante y unos padres que le cuidan. Su sueño es crecer y poder dirigir un zoológico. Aquí se le ve una sonrisa, aunque tímida, adorable. Sus ojos son expresivos y su carita preciosa.
La foto parece normal, dándose un baño; todos tenemos fotos de esas en nuestro álbum, sin embargo, en muchas aparecemos cabreados, porque el bañarse significaba dejar de jugar durante un rato. Lo duro es que el baño de Adrián no es como el nuestro, no. El suyo dura dos horas, lo tiene que hacer dos veces al día y para ello necesita gasas estériles, suero, agujas hipodérmicas y apósitos especiales para no levantar heridas en la piel. Esas heridas surgen porque tiene una enfermedad rara, epidermolisis bullosa, también llamada "piel de mariposa". Con un simple roce puede desprendérsele un trozo de su piel y provocarle una fuerte infección.
Sus padres intentan que haga una vida normal, y aunque lleva todo su cuerpo cubierto de vendas, puede ir al colegio. Pero cuando sale al recreo él no puede lanzar el balón, ni jugar al pilla-pilla con sus compañeros. Él tiene que quedarse con una monitora que no le pierde de vista. Esta misma le ayuda en algo tan simple como sacar punta al lápiz o abrir la cremallera de su mochila, porque el pequeño no tiene fuerza en los dedos.
Por tanto, Adrián no solo necesita ayuda psicológica, sino también económica. Sus tratamientos son muy caros y, aunque ayudado por asociaciones y la sanidad pública, muchas de las cosas que necesita para intentar ser un poco más feliz las tienen que costear los padres. Y nosotros aquí, preocupándonos por ahorrar para unos zapatos nuevos.
Pero sin embargo así aparece en la foto, con unos ojos que muestran esperanza y una sonrisa. Y otra vez nosotros volvemos a ver las fotos de hace tiempo y nos damos cuenta de lo estúpidos que fuimos al refunfuñar porque nuestros padres nos enjabonaban la cara.
Ojalá, aunque sea difícil, la ciencia encontrara una cura para esta enfermedad. Ojalá sea Adrián el mejor director del zoológico dentro de unos cuantos años. Ojalá no pierda esa sonrisa.

domingo, 7 de noviembre de 2010

La pobreza de oro.


Hoy llevo todo el puñetero día cabreada, y por ello escribo, porque si no me salen bultos de rabia en el cuello como a Homer. Todo ha comenzado a la hora del desayuno. Me da por coger el periódico, pero no uno cualquiera, no, uno, a mi parecer, patético. Una portada sobre el Papa, no esperad, dos, porque si abrías el periódico, la foto de este ser continuaba en la contraportada. Ahí ya se te pone la mosca detrás de la oreja y lo abres, por curiosidad y por culturizarte un poco. Y leo. Y me cabreo más... Benedicto ha comparado lo que está ocurriendo en la actualidad con lo que pasó en los años 30, cuando los católicos estaban perseguidos. ¡¿Hola?! Que yo sepa nadie está persiguiendo a nadie. Por esa regla de tres yo me estaría persiguiendo a mí misma, que católica soy, aunque me lo traiga al pairo.
Paso páginas rápido, para evitar encontrarme con la declaración esa típica de "no uséis condones", hasta que llego a la parte que aparece siempre: criticar a Zapatero. Que sí, que se merece muchas críticas, pero esta no. Que no estaba recibiendo al Papa, que el pobre Rajoy tuvo que representar a España. Yo si fuera presidente de España también me iría, avergonzado por los casi 30 millones que el Estado se está gastando en esta visita, mientras veo que el país va en materia económica de culo, cuesta abajo y sin frenos.
Y que conste que el hombrico Benedicto me parece adorable, en las fotos sale como un viejecillo agradable, pero oye, hasta que no abra el periódico y vea una noticia titulada: "Benedicto XVI ha pagado los gastos de su visita a España", no le aceptaré, respetar sí, siempre, pero aceptarle nunca.
Y sigo pasando hojas, ya por terminarlo a ver si llegan los reportajes y así me relajaba... y me encuentro con la niña de 10 años que ha dado a luz... no sé vosotros pero a mí me suena a montaje, a ser una panda de caraduras, a sacar dinero de aquí a Australia. Y encima otra vez la polémica: "esque la juventud, son todas unas guarras, todas, pero qué bien! un bebé más en nuestro país! El aborto nunca!! Que todas las niñas de 10 años tengan hijos que así sube la natalidad!!
En serio, es que hay tantos días en los que me gustaría vivir lejos de aquí...

domingo, 31 de octubre de 2010

"Lo tenía todo, excepto la libertad para poder utilizarlo"

jueves, 7 de octubre de 2010

Madurez.

Nadie, y he dicho NADIE tiene derecho a contar con los dedos los kilos de madurez de los que está compuesto el cuerpo de otra persona. La madurez se consigue día a día con tus propias experiencias, tus aventuras, tus vivencias y tus pensamientos. Para cada uno significa una cosa diferente, y por tanto, se refleja de distinta forma en cada persona. La va formando uno mismo, poco a poco, y por eso, sólo él sabe cómo de maduro es. Nadie puede venir a decirte cuántos caminos te faltan para que realmente seas una persona completamente madura. Yo soy de las que pienso que la madurez realmente tiene que ver con cómo te sientes, no con cómo te ve el resto. No está definida por una actitud, ni por unos pensamientos, ni por una foto estúpida en tuenti. La madurez de quien se siente bien consigo mismo y lucha por sus ideas pesa muchísimo más que la de aquel que tiene una pareja formal, está casado, ve Intereconomía o presume de no haber fallado nunca a un amigo.

martes, 5 de octubre de 2010

Vuelta al cole.


Me he dado cuenta de que llevo demasiado tiempo sin actualizar. Lo que quiere decir que llevo demasiado tiempo vagueando; o lo que es peor, demasiado tiempo sin inspiración alguna. Ahora que ha terminado el verano y (por fin) han empezado las clases, parece que la energía para trabajar está volviendo a mi cuerpo (cómo se nota que es la primera semana). Y así, entre bostezo y bostezo que produce el no estar acostumbrada a levantarse antes de las 11, pienso en por qué he tardado tanto en actualizar y si realmente ese tiempo he estado taaaaan ocupada. Tardo poco en pensarlo todo. Ilusionada empiezo cuando pienso en que he trabajado, me he ido de vacaciones, he tenido que estudiar (¡he decidido que 1 y no más!) y he disfrutado, pero me paro cuando me doy cuenta de que todas las promesas más "culturales", "útiles", "saludables" e "intelectuales" que me hice nada más que el sol empezó a tostarnos no las he cumplido. Ni aprender a cocinar algo más que una salchicha de frankfurt (se suele decir un huevo, pero tampoco sé; ¡qué triste!), ni leerme 302487389274 novelas que había estudiado ese año, ni hacer un poco de ejercicio... simplemente he tenido juerga, paseos románticos por la rúa que han desaparecido a la vez que han desaparecido de allí las terrazas de los bares, horas y horas para dormir y cuatro duros ganados por doblar ropa gastados en la playa. Ahora que me doy cuenta... no sé si terminar diciendo que este verano he sido una vividora, o una tonta.

jueves, 22 de julio de 2010

El calor.


¿Y qué va a decir esta estúpida ahora del calor? Que ahora mismo está presente, y todo el mundo lo estamos sufriendo; y sí, se sufre. El calor nunca se disfruta: no te deja dormir, te impide salir a gusto a la calle, y te obliga a trasladar las camisetas negras hacia el fondo del armario. Sólo sirve para eso, y para bañarse en la piscina, que para el caso, ahí está la ducha, todos los días del año. ¿Aunque de verdad se sufre siempre? Por ahí dicen que hay otro tipo de calor, ese que hace que arda el colchón y que se nos incendie el cuerpo. Ese… ese sí que se disfruta, supongo. De todas formas, si queréis saber lo que es calor de verdad poneos la BATAMANTA. Mucho canchondeo, sí, sí; pero existe, y yo tengo foto con ella. Es como hacerse una foto con un billete de 500 euros, una tontería, pero solo unos pocos tontos la tienen.

lunes, 12 de julio de 2010

LOCURA


Hinchables que se golpean. Emoción. Nervios. Colgante de La Roja. "Vuvucelas". Voces. Insultos y piropos. Manos arriba y abajo. Móvil en bolsa de plástico. Cuatro clases de cervezas. Una tele. Amigos y conocidos. Pipas. Y un GOL. Locura. Batallas de cervezas y otros líquidos que no logré adivinar. Y fuente. Y "waka, waka" una y otra vez. Y una banderita de España agarrada (qué raro!). Y fuente otra vez, saltos, alegría. Abrazos y más LOCURA. Y risas con Iker y Sara. Bailes, música. Disfrutar de la misma forma que disfrutó el más forofo de todos. Cansancio. Pelo "alcohólizado", piernas negras y emoción por haber visto cómo España ganaba un Mundial. Cama. Y pocas horas más tarde, trabajo, y 35 cajas de ropa delante de mis narices a las 10 de la mañana. Dolor de cabeza. Más cansancio, mucho más, pero todavía con la alegría en el cuerpo.